La Medicina basada en la evidencia es una apariencia.

En un tiempo de confusión, en donde todavía se tienen en cuenta viejos paradigmas, la enfermedad se considera un error de la naturaleza o un defecto irremediable e incontrolable. De esta manera, el cáncer se debe a una compleja acumulación de mutaciones genéticas en una célula, que provoca que esta escape de control y prolifere indebidamente. Dando cumplida cuenta de una medicina basada en la evidencia. Ante esta concepción surgen otras aproximaciones a la enfermedad que se abren paso en esta principio de milenio: Tal como afirma Pierre Teilhard de Chardin: El hombre descubre que no es más que la evolución que se ha vuelto consciente de sí misma.

La evolución marca el camino desde la formación del primer ser vivo a partir de los elementos cósmicos, hasta la enfermedad. Y esta surge como un resultado de este proceso. La colaboración entre especies -endosimbiosis- que se observan en la evolución se manifiestan en los cambios celulares que se producen en las enfermedades: tumores o crecimientos celulares, infiltración a otros tejidos, lisis o destrucción celular, necrosis, caseificación, derrames, infección y encapsulamiento.

Considerado así, la Nueva Medicina define el cáncer como una respuesta biológica del cuerpo que trata de ampliar órganos, con un contenido variable y de naturaleza filogenética, al rememorar todo el proceso de la evolución de las especies.

De estas concepciones surgen dos consecuencias de considerable interés, en el ámbito de la terapia de esta enfermedad que surge con gran virulencia en los tiempos actuales: El cáncer es la segunda causa de muerte en nuestro mundo occidental y cada día aparecen mas casos en personas jóvenes.

De la definición efectuada por la medicina basada en la evidencia, el crecimiento celular, sea cual sea la estirpe del tumor, no se detiene; no se distinguen diferencias cualitativas, pero si cuantitativas, ya que el crecimiento es más o menos rápido. Su detención o freno depende que utilicemos substancias anticelulares, ya que sea cual sea la causa del cáncer, ésta provoca alteraciones genéticas que convierten a las células en inmortales.

Por otra parte, la Nueva Medicina considera que el crecimiento celular constituye un proceso con un sentido biológico en que se prevé su curso, y este puede detenerse o frenarse atendiendo al carácter bifásico de la enfermedad, la procedencia embriológica del órgano o parte del órgano afectado. Y este proceso está vinculado, a su vez, a los contenidos del conflicto biológico que sufre el ser vivo en relación a sus necesidades perentorias.

La enfermedad como evolución y no un error de la naturaleza. En la medida que comprobemos estos aspectos tan importantes y nuestra conciencia los asuma plenamente de cerebro y corazón, nos situaremos en la línea acertada para ser, no solo más dichosos, sino más eficaces en nuestros procesos de cambio hacia la salud y una mayor comprensión de nuestra naturaleza.


free-news.org