Entender la Vida, comprender la enfermedad.Entender la vida, comprender la enfermedad

La primera experiencia (separación) se produce en la transición de los elementos cósmicos a la individualización del ser vivo. La membrana celular semipermeable constituye un sistema de intercambio de energía con el medio. El ser vivo disipa energía y la utiliza para su propio mantenimiento. Los sistemas biológicos son el terreno en donde asientan estos fenómenos con su capacidad de autopoyesis, que desafía al equilibrio termodinámico.

La separación, que es la experiencia primera de la pérdida de la unicidad con el universo, provoca la dualidad que genera la conciencia. Esta es capaz de condensar la experiencia en sus diferentes niveles de percepción y respuesta.

Las inestabilidades, surgidas en las sucesivas experiencias del ser vivo, desarrollan la conciencia. La capacidad reflexiva, como parangón, está presente en los humanos y conceptualiza la observación de lo vivido: sólo el hombre sabe que significa ser hombre.

Estas experiencias (adquirir energía, reproducción, defensa y estructura y contacto) se memorizan en un sistema sensible con el entorno (sistema nervioso), lo cual permite el crecimiento y desarrollo de organismos pluricelulares, tejidos y órganos.

Los órganos y sistemas contienen su propia consciencia y esta se conecta con las experiencias de la evolución biológica.

La enfermedad es una respuesta global que se sitúa en la unidad del ser vivo en una doble relación dinámica entre la conciencia y su substrato biofísico o sistema nervioso y entre éste y los órganos y sistemas. La sintomatología es el resultado de confrontaciones (conflictos biológicos) que rememoran las experiencias evolutivas.

Por Vicenç Herrera i Adell.
Médico de cabecera.
La enfermedad es un proceso lleno de sentido biológico en la naturaleza.

Para comprender y contextualizar esta afirmación hay que situarse a una cierta distancia de observación. Lo aparente -la Tierra no es plana- al ser estudiado a una cierta distancia -la enfermedad como evolución- se presenta con una nueva perspectiva -la Tierra es redonda-.

Para poder expresar y dar a conocer estas observaciones en la actual sociedad postindustrial hay que adoptar una actitud de insumisión ante la ignorancia.

El cáncer, el SIDA, las infecciones y la enfermedad mental son analizados en este libro según un modelo psicobiológico de la enfermedad, fundamentado en los descubrimientos de Geerd Hamer y sus cinco leyes biológicas con la correlación psique-cerebro-órgano y su perspectiva etológica en la génesis de la enfermedad; en las últimas aportaciones de biología de la evolución de Lynn Margulis y en reflexiones del autor, tratando de utilizar el sentido común, sobre sus experiencias en medicina de cabecera y en salud pública y comunitaria.

En el análisis de estas enfermedades graves se proponen elementos diagnósticos y orientaciones terapéuticas que tratan de extender, complementar y mejorar los actuales procedimientos sanitarios, tanto convencionales como alternativos.

Vicenç Herrera es médico de cabecera desde hace más de 22 años y ha tenido la suerte de poder escuchar a sus pacientes y aprender de sus padecimientos. Diplomado en medicina tropical y salud comunitaria, conoce las duras condiciones de vida en los países del Sur y su implicación en la enfermedad.

En este libro expone su experiencia y reflexiones con el fin de aportar el mayor número de datos y elementos de juicio para formar una opinión sobre manera de comprender la salud y la enfermedad. Está dirigido muy especialmente a enfermos y familiares, que están afrontando en estos momentos un proceso de enfermedad.


Entrevista al Doctor Vicenç Herrera Adell sobre su libro: Entender la vida, comprender la enfermedad.

Podrías efectuar un resumen del contenido del libro:

El libro trata sobre el proceso por el cual he llegado a una comprensión de la enfermedad distinta a la convencional. Describo una serie de experiencias que me provocaron la necesidad de reflexionar sobre las causas de la enfermedad; analizo una forma de entenderla e interpretarla y situo unas propuestas para tratar de ayudar en mejores condiciones a las personas que confían en mi, en tanto médico y/o amigo.

Su exposición se desarrolla en varias partes: La realidad del fenómeno que convenimos como enfermedad, observada desde una distancia corta (1ª parte: La tierra no es plana), me ofrecía una apariencia, para mi limitada. Lo cual me provocó otra observación desde una perspectiva fundamentada en los descubrimientos de Geerd Hamer y sus leyes biológicas y los recientes avances en biología de la evolución de Lynn Margulis (2ª parte: La enfermedad como evolución).

Del análisis, nada fácil, de esta observación, interferido por el dogmatismo y posturas más propias de la Inquisición (3ª parte: Insumisión ante la ignorancia), me permitió comprender la enfermedad, al entender la vida como un proceso conectado con la naturaleza y la interconexión de todos los seres vivos en una relación dinámica con su medio (4ª parte: La tierra es redonda).

Sobre el cáncer dices que tiene sentido o que es un programa inteligente de la naturaleza, tal como dice Geerd Hamer en su Vª ley biológica. Esto puede provocar la idea que incluso ha de ser bienvenido, pero la realidad nos muestra, en muchas ocasiones, unos efectos dramáticos con una mortalidad elevada, ¿Qué explicación das a este hecho?.

Precisamente, esta aparente paradoja es expresión de la visión que he dicho antes, es consecuencia de la corta distancia de observación a que estamos acostumbrados. El cáncer, según los presupuestos que se proponen en el libro, surge ante una necesidad y es una respuesta biológica que rememora la formación y desarrollo de órganos y sistemas en los seres vivos a lo largo de su largo camino evolutivo, confrontados a nuevos y cambiantes requerimientos de su medio con el objetivo de conseguir su supervivencia como especie.

El desarrollo de un cáncer o tumoración obedece a la inercia de la memoria biológica específica de las células en cada capa embrionaria, lo que permitió en su momento el desarrollo del embrión, recapitulando en esta ontogénesis toda la filogénesis de la evolución de los seres vivos.

Pero esta respuesta no es adaptada ya que está en relación con lo que definimos como conflicto biológico, y el organismo en su objetivo conservacionista, para expresarlo de una forma gráfica, «se pasa de la ralla», lo cual puede acarrear la muerte o síntomas alarmantes. Para que esta respuesta biológica que consideramos «inteligente» fuera adaptada (sin provocar problemas anatómicos y funcionales en los órganos o en el sistema global del organismo) haría falta poner en marcha un mecanismo evolutivo en que la información de la nueva pauta de comportamiento que provoca dicho conflicto o confrontación biológica, se integrara al código genético de las neuronas y el de las células del órgano, tal como tan extraordinariamente ha descubierto Geerd Hamer en sus cinco leyes biológicas y esto requiere miles de años, por no decir millones de años, tal como se produjo en la naturaleza en la evolución biológica de los seres vivos.

Por otra parte, el cáncer en su consideración convencional se interpreta como un grave error o «descontrol» de la naturaleza, que hay que eliminar con todos los medios disponibles, aunque estos sean agresivos al cuerpo. Quiero llamar la atención en el sentido que según mi opinión, muchas causas de defunción en el cáncer son debidas a los efectos secundarios de este abordaje terapéutico y a la entrada en círculos viciosos en que el enfermo/a de cáncer se ve sometido a demasiadas confrontaciones, miedos y secuelas que no le permiten sobrevivir.

Entonces, ¿la causa del cáncer la atribuyes al conflicto biológico?.

Entender correctamente el concepto que trata de definir estas dos palabras (conflicto biológico) es la piedra angular que me permite no solo comprender la enfermedad en general y el cáncer en particular, sino también me sitúa en el contexto adecuado para abordar la terapia correspondiente. Dedico todo un capítulo del libro al conflicto biológico y su traducción en la especie humana y espero contribuir, así, a su comprensión.

¿Qué interpretación das al SIDA?.

Después de muchos años junto a seropositivos/as al VIH, teniendo en cuenta algo más que sus analíticas, sus «cargas virales», sus linfocitos T4, sus anemias, sus «enfemedades oportunistas» y sus radiografías, he llegado al convencimiento que estamos interpretando mal unos fenómenos que consideramos efectos de una invasión vírica con hipótesis inverosímiles, a no ser que cambiemos continuamente, como así sucede, los criterios clásicos de las infecciones por virus. Estoy convencido que en el proceso que etiqueta este síndrome existen alteraciones serológicas y cambios analíticos entre los cuales destaca la presencia de enzimas con actividad de transcripción inversa.

Estos cambios junto a la sintomatología clínica, para mi entender, son expresión de intentos de adaptación al medio que en este periodo histórico nos ha tocado vivir a la especie humana. Este concepto trato de explicarlo en el libro, introduciendo, también, otra interpretación del sistema inmune, el papel de los gérmenes y el sentido de las infecciones, y espero que, de esta manera, se entienda lo que quiero decir.

Al analizar el fenómeno del SIDA con la perspectiva que se propone en el libro, observo en estas personas etiquetadas de seropositivas al VIH un grave conflicto de desvalorización con conflictos de separación que denomino «en balance». La gran desvalorización justifica la aplasia medular y los conflictos de separación provoca alteraciones dermatológicas y de mucosas con gran emisión al torrente sanguíneo de factores inflamatorios.

¿Como tendríamos que actuar en la práctica para conseguir un mayor número de «éxitos» en los tratamientos contra el cáncer y el SIDA?.

Uno de los objetivos del libro es precisamente situar el contexto en que creo se puede abordar en mejores condiciones estas enfermedades, lo cual no quiere decir que no se tenga que actuar con medidas biomédicas, ya que, por ejemplo, ante una obstrucción intestinal hay que intervenir quirúrgicamente con el objeto de restablecer el tránsito intestinal. Por tanto, hay que poner en práctica la lógica y el sentido común.

Eso si, en el ámbito específico de estas propuestas, hay un trabajo inmenso a efectuar: Lo primero es comprender bien, porque no solo se trata de un entendimiento puramente intelectual, sino una comprensión que abarca todos nuestros condicionamientos biológicos, culturales y de nuestra propia historia personal que nos han dejado «huella» o como dice una extraordinaria amiga: acontecimientos que nos han producido «heridas de guerra».

No se trata de ninguna manera «dejar» que el enfermo resuelva sus conflictos y así el cáncer y el SIDA se solucione de una manera casi espontánea. Llamo la atención sobre esto y espero contribuir a resolver falsas interpretaciones. Ni decir tiene que cualquier técnica o metodología que ayuda al paciente en estos objetivos terapéuticos es bienvenida. Pero es obvio que las actuales condiciones sociales no contribuyen en nada a la confluencia de esfuerzos entre diversas culturas sanitarias con el objetivo de ofrecer a las personas que optan por estos criterios todos los medios disponibles o hábiles con que cuenta la tecnología actual.

La enfermedad mental ¿también tiene su sentido en esta interpretación sobre la enfermedad que propones en el libro?.

Quizás en este campo se necesite una mayor extensión de los argumentos y elementos de análisis. En este libro solo se apuntan algunas consideraciones y queda descrito de una forma excesivamente esquemática. Pero, sin duda, la enfermedad mental, también es una respuesta coherente y «necesaria» del ser vivo, confrontado a demasiadas situaciones conflictivas. Pero, y no me cansaré de repetirlo, estos fenómenos se han de interpretar en un contexto biológico y en un espacio de tiempo determinado (temporal), a la espera de «tiempos mejores», en que se puedan resolver estos conflictos biológicos. Las conductas denominadas psico(patológicas) adquieren, así, una finalidad, que se ha de entender en relación a la conservación de la especie.

Por último, ¿quieres añadir algo más?.

Tal como dice Albert Einstein: «...Lo que es extraordinario en el universo no es tanto que sea comprensible para el hombre, sino que pueda ser comprensible».

La lectura que hago de estas palabras y que pongo en consideración de los lectores de este libro, se refiere a que el contenido del mismo puede ser comprensible. Ante un modelo convencional de la enfermedad se propone otra manera de entenderla, que puede ser comprensible, verosímil, inteligible...

Se trataría, ahora, de comprobar en la práctica, de verificar en nuestra vida, en nuestras enfermedades, en nuestros conflictos, que no estamos equivocados y que permitamos, así, abrir las ventanas a la esperanza...


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