Primer error enseñado en todas partes: la irradiación alpha es detenida por una hoja de papel (proposición exacta) y, por lo tanto no es peligrosa (proposición inexacta).
Corrección de este primer error: las irradiaciones alpha son poco peligrosas cuando son emitidas desde el exterior del cuerpo, por el contrario son muy peligrosas cuando son emitidas desde el interior del cuerpo, (se trata del efecto de proximidad). Por ejemplo, tras una contaminación interior con radionucleidos emisores de partículas alpha, ya sea por vía respiratoria de polvos radiactivos o por ingestión de bebidas y de alimentos contaminados.
Segundo error enseñado en todas partes: los tiros o bombardeos con municiones que contienen el U238 son inofensivos para los artilleros, los soldados y las poblaciones, puesto que el uranio es incapaz de franquear grandes distancias en forma de cenizas uraníferas o lluvias radiactivas, ya que el uranio es un metal demasiado pesado como para encontrarse en la contaminación radiactiva aérea.
Corrección de este segundo error: incluso el Pu239, metal más pesado que el U238, se ha encontrado en las nubes derivadas del accidente de Tchernobyl** y fue detectado a millares de kilómetros de Tchernobyl.
Lo que lo que influencia la distancia de la contaminación radiactiva aérea de los metales pesados quemados no tiene ninguna relación con la densidad de los metales radioactivos considerados que han sido quemados inicialmente.
Es la dimensión de las cenizas (o partículas) la que decidirá su flotabilidad en el aire. Cuanto más pequeñas son las partículas o polvos metálicos radiactivos quemados (caso de las partículas del orden del micrón o de la milésima de milímetro de espesor) más fácilmente pueden flotar en el aire.
La flotabilidad aérea de las cenizas radiactivas o polvos de los metales pesados proviene de la realidad científica siguiente: «Cuanto más pequeño es un polvo, más superficie tiene por comparación con el volumen que contiene su masa»; tendrá por lo tanto un comportamiento aéreo diferente según su grosor.
Examinemos la relación o cociente superficie/volumen de un polvo. Podemos decir que cuanto más pequeño es un polvo, más importante es su superficie relativa al volumen que esta superficie delimita.
Tomemos el ejemplo de una partícula esférica para explicar este fenómeno. La superficie de una esfera vale 4µR2 y su volumen 4/3µR3.
Constatemos que la relación o cociente superficie-esfera/volumen-esfera vale 3/R, lo que es una función y no un valor fijo.
En la función considerada 3/R; si R disminuye y tiende hacia 0 la función 3/R tiende hacia el infinito.
Esto significa que cuanto más pequeña se vuelve una esfera, más inmensa se vuelve su superficie con relación a su volumen y por lo tanto a su peso.
En la zona R inferior a 2 micrones (1 micrón vale l milésima de milímetro), la superficie de esfera predomina sobre su volumen; la superficie predomina, por lo tanto, también sobre su masa. Entonces las fuerzas electroestáticas del aire y de las nubes se vuelven preponderantes sobre la fuerza de la pesadez; esto significa que la esfera prácticamente va a estar sometida a las fuerzas electroestáticas aéreas que se aplican a su superficie y no a su pesadez. Por ello, un polvo que tiene un espesor cercano al micrón, depende práctica y enteramente de las fuerzas electroestáticas que se aplican a su superficie, del aire, de las condiciones metereológicas y de las direcciones de los vientos.
Este fenómeno ¡no depende en absoluto de la densidad inicial del metal radiactivo que ha sido quemado! (¡esto es lo que se enseña!)... De esta forma, los polvos que provienen de metales incluso pesados, como el uranio y el plutonio, pueden realizar largos viajes aéreos y penetrar en los pulmones de personas muy alejadas del lugar de emisión de estos polvos radiactivos, como es el caso de los polvos uraníferos que emanan de los impactos de proyectiles de uranio empobrecido.
El uranio es piróforo. Esto significa que todas las pequeñas partes de polvo de uranio se inflaman espontáneamente y se convierten ipso facto en polvos uraníferos capaces de flotar en el aire. El público no especializado puede darse cuenta de este fenómeno visualmente con otras polvos muy pequeños.
«En efecto, quién de entre nosotros no ha observado alguna vez como un rayo de luz que pasa por una rendija revela pequeños polvos visibles a través de la iluminación solar, subiendo y bajando, en una habitación, como si no estuvieran sometidos a la ley de la gravedad. La explicación es que estos polvos son muy pequeños».
Este documento ha sido enviado al Ministro de la Defensa Nacional de Bélgica, el Sr. André Flahaut, con el texto siguiente (aquí publicamos sólo un resumen ya que el documento incluye además una carta personal):
«Como sabéis, examinando el informe del profesor Durakovic (USA), que ha dado una conferencia el 26 de octubre del 2000 en Bruselas, he descubierto que el isótopo «U236» (proveniente de la desintegración del plutonio 240) estaba presente en la Guerra del Golfo*, integrado con otras formas de uranio en las municiones.
Señalo que el negocio de la venta de diferentes uranios a las Fuerzas Armadas Aliadas es perjudicial para la salud de las tropas, de sus familias y de la población. Es muy grave, en mi opinión, que nadie os haya informado de estos hechos.
Esta grave cuestión no os ha sido nunca señalada ni por vuestros servicios de información, ni por el oficial médico (el Comandante Médico Zizi) que, sin embargo, asistió a las revelaciones del Profesor A. Durakovic en Bruselas.
La cuestión de los diferentes uranios ha sido incluso señalada por revistas de gran difusión como «Science et avenir» de diciembre del 2000, dossier especial página 100-109. Encontraréis en este dossier especial lo que nunca os han señalado los Servicios de Información Militares».
El Ministro de Defensa Belga ha contestado a la carta del profesor André diciéndole que:
«He recibido sus informaciones que considero con mi más viva atención... han sido transmitidas a los eslabones militares de forma a informar de la forma más precisa posible sobre los riesgos potenciales que representan para la población general y para nuestros militares en particular la utilización de municiones que emplean uranio empobrecido.
Os agradezco vuestra ayuda inestimable en este campo muy sensible y preocupante».
Fuente: Textos de Antipas, número 10 de 2000, noviembre del año 2000, quinto año, segunda edición. Boletín del Partido Progresista Belga y del Partido de los Europeos Progresistas, depósito legal en la Biblioteca Real de Bélgica, 4 Avenida del Emperador. B-1000 Bruselas.
Contacto:
Maurice Eugène Andre.
Sièges PPB y PEP:
54, Quai du Halage B-4600
Visé, Belgique.
Teléfono/fax: 0032 04 3793986.
Artículo publicado en el número 61 de la revista «Medicina Holística». Edita: Asociación de Medicinas Complementarias (A.M.C.).
Notas del traductor:
El autor de este trabajo nos transmite una carta en la que afirma que estas prácticas son una catástrofe para la salud de todos los seres vivientes y una grave amenaza para nuestro futuro. Centenares de millares de proyectiles están actualmente almacenados y secretamente provistos de dardos de U238 (radiactivo, emisor de alpha-gamma) con otros uranios muy cancerígenos. Su informe trata únicamente del aspecto nuclear de la cuestión puesto que el aspecto químico de los uranios, por ejemplo para los riñones, ya es bien conocido.
*Lo dicho para la Guerra del
Golfo es válido para la guerra de Yugoslavia puesto que la munición
de origen Estadounidense era la misma.
**Las autoridades y los medios
de comunicación ocultaron, sistemáticamente, la contaminación
por plutonio en el accidente de Tchernobyl.