La fumigación de edificios públicos provoca graves intoxicaciones en Cataluña.

JAVIER MARTÍN, Barcelona.

El uso de Organofosforados y piretroides en la desinfectación de edificios públicos esta ocasionando en Cataluña numerosas bajas laborales y una decena de casos de invalidez total. La falta de prevención de la Generalitat ha provocado que algunos de las víctimas sean de sus propios departamentos. La fumigación con esos productos altera irreversiblemente, según el tiempo de inhalación, el sistema nervioso de personas afectadas.

En todos los casos detectados la fumigación se realizo con personas dentro del edificio o se ocupo pocas horas después, en lugar de aguardar 48 horas.

Hasta el momento, denuncias presentadas por trabajadores han acabado con sanciones a empresas fumigadores. Algunas de esas empresas, pese a todo, siguen trabajando para la Administración.

En 1994 la fumigación para combatir una plaga de hormigas en el laboratorio de Microbiología del hospital de Barcelona Vall d Hebron afecto a decenas de empleados. No salió a la luz publica. Hoy, cuatro anos después, siete de las empleadas del laboratorio afectadas sufren invalidez absoluta por <síndrome de sensibilidad química múltiple>, provocado por productos Organofosforados. Este síndrome provoca alteraciones neurológicas cada vez que se relacionan con algún producto químico; las siete mujeres del laboratorio apenas pueden andar mas de 100 metros seguidos, apenas pueden viajar, a no ser que vayan con una mascarilla. El pasado noviembre, en los Tribunales, el fiscal solicito 500 millones de indemnización para las víctimas y el arresto del director de la empresa y del fumigador. La sentencia aun no se ha dictado.

Casos como aquel se siguen produciendo en Cataluña, especialmente en edificios públicos y herméticamente cerrados. La empresa juzgada en noviembre ha seguido trabajando para la Administración Pública. Fue la misma que también desinfecto las piscinas municipales de Badalona, con centenares de personas dentro, y poco después, en febrero del ano pasado, fue sancionada por el Ministerio de Trabajo. Cuando fumigó en el hospital Vall d'Hebron ni siquiera estaba dada de alta en el registro de Sanidad de la Generalitat, pese a lo cual obtenía contratos públicos, según datos del propio departamento.

Esa empresa continuo trabajando para el Hospital Vall d'Hebron hasta que acabó su contrato; luego ha sido sustituida por otra del sector, que también tiene abierto un expediente sancionador por parte de Inspección de Trabajo precisamente por fumigar un local de este departamento. Al menos una persona resultó gravemente perjudicada y otras sufren malestares periódicos, que Trabajo no quiere atribuir a esa fumigación sin previo aviso.

Multa de cien millones.

Funcionarios de la Generalitat que prefieren mantener el anonimato critican que el Gobierno autónomo se haya preocupado mas por ocultar los casos que por la prevención de otros nuevos. El resultado es que los problemas se siguen produciendo. Recientemente se evito en la misma puerta de un colegio que el servicio de desinfección trabajara con los alumnos dentro. Otro caso reciente es el de un Hospital de Barcelona, donde se fumigó cerca de la unidad de recién nacidos; o en la universidad Pompeu Fabra, donde una empleada de la limpieza ha quedado seriamente afectada; otro situación similar se ha dado en un geriátrico.

Especialistas de Seguridad e Higiene de la Generalitat hacen hincapié en que, si se desconoce que ha habido fumigación, la víctima nunca sabrá por que se siente mal, o por que un recién nacido tiene una alergia.

Técnicos en Salud Laboral advierten que, ademas de desinfectar los edificios sin personas dentro, en ningún caso se debe ocupar antes de transcurridas 48 horas de la operación, aunque, según los productos y las mezclas realizadas, la clausura del edificio se debe ampliar hasta las 72 horas.

Desde lo ocurrido en el hospital barcelonés, se han repetido accidentes similares en otros centros sanitarios y colegios.

El grueso de las denuncias presentadas ante Inspección de Trabajo procede de funcionarios de la Generalitat de Cataluña, quizás porque su puesto de trabajo no corre peligro. Hay denuncias de trabajadores de los Departamentos de Sanidad, de Enseñanza y hasta, paradójicamente, de Seguridad e Higiene. Algunas denuncias van dirigidas contra el propio departamento gubernamental -que es el que contrata el servicio- y otras contra la empresa que desinfecta.

La sanción administrativa máxima para este tipo de irregularidades es de 100 millones de pesetas, cifra que nunca alcanzada en un expediente oficial.

La antropina a tiempo, el único remedio eficaz.

J. M., Barcelona.

Empieza con un escozor de ojos, con la irritación de las fosas nasales; a veces con dolor de cabeza, con vómitos o mareos. No se sabe por que motivo, porque las empresas no informan de que el lugar ha sido fumigado en las horas anteriores; quizás ni ella misma sabe que ese lugar debe de estar vacío durante 48 horas después de la desinfectación. El trabajador solo sabe que se siente mal y que ya pasara.

Puede que no pase. Depende del tiempo expuesto a la inhalación, depende de la mezcla de los productos empleados. Si el trabajador empeora acude a un servicio medico de urgencias, donde explica lo que le pasa, pero no por que le pasa. No sabe que ha habido una fumigación, no sabe que se ha envenenado.

Este desconocimiento, provocado por el silencio de la Administración y por la falta de información del trabajador, sigue alimentando la cadena de errores. En el centro de urgencias achacan el malestar del trabajador al estrés y le prescriben descanso o algún antiinflamatorio. Todo inútil. El paciente puede seguir empeorando hasta llegar a la invalidez total, a la paralización de músculos, relajación de esfínteres, a la impotencia sexual o la superproducción de estrógenos en las mujeres.

Uno de los últimos casos dramáticos detectados por el departamento de Trabajo es el de un empleado de los hipermercados Pryca, encargado de poner desinfectantes en las paredes del local para la eliminación de moscas, mosquitos o cualquier larva de insectos. Para cuando se descubrió el origen de la enfermedad de este empleado, el hombre ya sufría graves infecciones en los dedos, su sistema nervioso había quedado seriamente afectado y presentaba problemas de impotencia sexual.

Si el paciente supiera que los fumigadores pasaron por su lugar de trabajo o de ocio (hay intoxicados también en piscinas, hospitales, colegios y viviendas) se lo podría decir al medico y entonces el facultativo le podría administrar el único remedio eficaz: la antropina. Pero para eso hace falta saber que ha habido una intoxicación, y el silencio oficial no facilita las cosas. Porque la antropina solo es eficaz si se receta antes de que transcurran 24 horas después del envenenamiento.


De: Francisco Javier Martínez Ruiz & María Jesús Clavera Ortiz, en MADRID (Estado español).-
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