Algunas puntualizaciones sobre las vacas locas gallegas.
Eusebio Ónega.
El ocultismo de las instituciones es tan increíble como los fraudes:
a pesar de ello, el pánico ha cundido en este momento.
Para empezar, hay que saber que las vacas gallegas no siempre son gallegas.
Desde siempre se han pasado vacas ilegalmente desde Portugal.
Para dar marca de «Ternera Gallega», al mercado de Santiago
se traen vacas de toda España y se limitan a matarlas aquí.
Para centrar cualquier debate en torno a la crisis de las vacas (el
día 1 de diciembre del 2000 la Xunta ya había cerrado 46
granjas de vacas), deben tenerse siempre presentes, a mi entender, varios
puntos de extrema importancia:
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Ningún partido político del arco parlamentario gallego ha
realizado una crítica que pudiera azuzar la más mínima
alarma sobre el control sanitario de la Xunta, y ello no porque al Bloque
o PSOE no les gustase lanzarse al cuello del PP, sino porque saben que
cualquier comentario iría en perjuicio de los ganaderos y ello les
haría perder una infinita cantidad de votos. Por tanto, tenemos
un mutismo electoralista de las tres fuerzas políticas con representación
en el Parlamento Gallego.
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«Al menos 37 inspectores veterinarios trabajan en sus ratos libres
como veterinarios clínicos en las ganaderías, algunos de
los cuales se anuncian en las páginas amarillas. Es decir son jueces
y parte» (El País, 26 de noviembre del 2000). Cinco de estos
inspectores fueron denunciados en 1995, pero todos los casos fueron sobreseídos.
Estos inspectores en modo alguno pueden realizar trabajos para particulares,
pues tienen dedicación exclusiva, pero lo vienen haciendo constantemente:
ello ha originado desde siempre un nulo control sobre las enfermedades,
pues cualquier detección de una enfermedad, en vez de ser denunciada
por un inspector, era ocultada por un veterinario. Un jefe de inspección
de la Xunta de Galicia constata en el citado periódico del 26 de
noviembre del 2000, que conoce este tipo de irregularidades, como lo sabe
todo el mundo.
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En Galicia el cuerpo de veterinarios de la Xunta es de 139 personas. Pues
bien, no resulta casual que días antes de que se conociese el primer
caso de vaca loca, la Xunta anunciase la convocatoria de 73 plazas de veterinarios
para la Xunta. Al contrario, los partidos políticos y la sociedad
en general creen (y con motivo) que la Xunta va era sabedora del caso de
la vaca enferma de Carballedo y que se estaba edulcorando el ambiente para
lanzar la bomba de un caso imparable.
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Lo sorprendente del caso es que en modo alguno habría salido a la
luz pública en esta sociedad hermética gallega si no hubiera
sido por la circunstancia y casualidad de que el propietario de la primera
res muerta en Carballedo está pendiente de juicio por un caso de
violación. La cronología de los acontecimientos es así:
José Vázquez, propietario de la vaca Parrula, presuntamente
viola a una chica hace dos años a la salida de un velatorio, en
este momento espera juicio. En Galicia nadie denuncia a nadie salvo que
tenga algo que perder o esté malquistado con un vecino por algún
motivo. La vaca Parrula muere en un parto el 25 de Octubre de 2000. José
Vázques la entierra, ilegalmente, pues toda vaca con más
de 12 meses ha de ser llevada a una incineradora, previa extracción
de muestra. Pero esto no lo hace nadie pues tiene un coste de 75.000 ptas.
(El País, 24 de noviembre de 2000). La Xunta tardó en dar
la noticia de la res muerta una semana.
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En el momento actual, los ganaderos indican que se ven obligados a enterrar
las reses fallecidas porque la Xunta no se hace cargo de ellas para su
examen. La Xunta devuelve la pelota diciendo que no les llaman. Cabe preguntarse
que si después de la alarma creada no son capaces de retirar las
vacas muertas, ¿cómo las iban a retirar antes del escándalo?
(El País, 14 de diciembre de 2000).
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Aparte de los intereses creados de los ganaderos, existen otros muchos
intereses bastardos, como es el caso de los empresarios de piensos cárnicos
y los diez mil trabajadores de sus empresas. La lógica contra su
cierre es la misma que se emplea contra el cierre de la fábrica
de armas Santa Bárbara: es preferible que fabriquen armas que matan
en el tercer mundo a que estén en paro. («España, octavo
país del mundo en tráfico de armas», Informe 2000 de
Amnistía Internacional. La Voz de Galicia, 30 de junio del 2000).
Mas del 90% de los piensos vendidos al minorista en Galicia lo son
en sacas sin ningún tipo de referencia en cuanto a su composición,
ni siquiera poseen marca de fabricante ni envasador. Las sacas que poseen
etiquetado hurtan al comprador el origen de la composición, por
ejemplo Fabricante 3640446 (Nudesa): «Proteínas brutas...
20,5%». En ningún lugar se aclara si se extraen de animales
muertos.
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Todos los granjeros y amigos (ex-alumnos) me admiten que usan clembuterol,
somatotropina y... lo que haga falta.
El 30 de noviembre de 2000 se intervinieron en Barajas 800 dosis de somatotropina
bovina (BBT) procedente de Méjico y 7 bultos de 91 Kilos con 801
cajas de esta misma sustancia enviados desde Basilea, Suiza. Se usa inyectando
una dosis cada dos semanas al vacuno para aumentar la producción
de leche. Fueron detenidas 22 personas de una red que adquiría los
productos en México, Estados Unidos, Corea del Sur, etc. Todos ellos
tenían antecedentes por la venta de productos similares como clembuterol
para el engorde del ganado. (ABC, 1 de diciembre del 2000).
La somatotropina bovina está prohibida en la Unión Europea
pues provoca mastitis en las vacas, aumenta en la leche de la IGF-1 e incrementa
los riesgos de padecer cáncer de próstata y de mama. La somatotropina
bovina es un compuesto sintético obtenido con manipulación
genética de la hormona del crecimiento del vacuno.
Como es sabido el clembuterol es un producto prohibido que usan los
ganaderos para engordar al ganado, pero también engordan al consumidor
de esa carne.
Francamente si escribo un guión para una película de enredo,
no podría encontrar un argumento más truculento, sobre todo
teniendo en cuenta que tras esto se esconden enfermos y muertos.
Trabajadores del Clínico de Santiago nos han informado de la
existencia de dos enfermos presuntamente infectados, y otro posible en
el Ferrol.
A
pesar de la tranquilidad que pretenden trasmitir al consumidor los políticos,
y a raíz de la crisis española, la OMS teme que la encefalopatía
espongiforme bovina (EEB), se convierta en un problema mundial, y para
ello ha urgido la celebración de una cumbre de especialistas en
Ginebra durante la próxima primavera, en la que se analizarán
las enfermedades degenerativas nerviosas que afectan al ganado y a los
humanos.
Contacto: Eusebio Ónega, eusong@jazzfree.com
Artículo publicado en el número 61 de la revista «Medicina
Holística». Edita: Asociación
de Medicinas Complementarias.