¿Cuáles dos bandos?.
Lluís
Botinas.
Por fin comenzamos a salir de la marginación de la censura que hasta ahora han ejercido los medios de comunicación. Y vemos que la primera reacción es interpretar que hay dos bandos numéricamente desequilibrados que se enfrentan en torno a eso llamado SIDA.
En un lado estarían todas aquellas personas que creen en la versión oficial, basada en las hipótesis de los científicos oficialistas que afirman, sin nunca probarlo, que «el VIH existe» y que «el VIH es la causa del 'SIDA'». En el otro, estaríamos la minoría que hemos visto nuestra propia experiencia explicada y reforzada por los planteamientos de los científicos críticos.
Probablemente hay y habrá dos bandos. Pero la realidad es cambiante, y la del tema SIDA lo será más. Por esto los dos bandos se van a ir configurando de manera distinta y acercándose a los que considero tienen una base humana, rigurosa, lógica y biológica que irá ganando espacio.
Por un lado, quienes quieran acabar lo antes posible con este Frankenstein llamado SIDA; quienes estén, o se vayan situando, al lado de las personas etiquetadas como seropositivas o, en su caso, como SIDA, a fin de que tomen su destino en sus propias manos; quienes quieran acabar con el terror psicológico de masas puesto intencionadamente en marcha en 1981.
Por otro lado, el puñado de políticos, técnicos, científicos, ejecutivos, etc. de los EEUU que decidieron conscientemente en 1981 inventar el SIDA y planificaron su lanzamiento mundial. Con ellos quedarán los más recalcitrantes de los carreristas, oportunistas, carteristas, lameculos y otros arribistas y aprovechados que encontraron en el invento del SIDA la ocasión para escalar y medrar.
No se trata de una visión en la que finalmente «los buenos» estén a un lado y «los malos» al otro. Se trata de una extrapolación de mi propia experiencia y de la que veo en el número aún reducido pero creciente de personas que asumen posiciones críticas.
Una diferencia fundamental y cualitativa con los que creen en la versión oficial es que nosotros venimos de donde ellos están. Pero paso a paso, y dolorosamente, hemos ido cuestionando la explicación oficial hasta que la hemos descartado como falsa. Tenemos argumentos muy sólidos. Y, lo que es decisivo, vivencias gratificantes que los ratifican. Ya han comenzado a llegar cartas con testimonios...
Lluís Botinas es coordinador de la asociación COBRA.