En este escrito se da réplica a unos hechos producidos en una reunión del plenario de la organización de la contraconferencia al Banco Mundial, el jueves 17 de mayo del 2001, en la sede de CATAC de Barcelona (Via Laietana, 57, 4º), en donde se impuso la decisión de impedir la celebración de un taller de «Pensamiento único en la ciencia», justo antes de que se editasen los pamfletos informando de todos los talleres. La Contraconferencia debía celebrarse los días viernes 22, sábado 23 y domingo 24 de junio del 2001.
Ya en una reunión anterior del plenario, uno de los asistentes afirmó públicamente que la organización de dicho taller era peligrosa porque «los disidentes del SIDA son una secta». Entonces yo le dí un CD con el contenido íntegro de nuestro sitio «web» de «FreeNews Salud, Ciencia y Ecología», versión del 29 de abril del 2001. En la reunión posterior del día 17, esa misma persona manifestó que había contactado con otras personas del entorno de la Contraconferencia, pero con discreción, «para no provocar un debate».
La persona moderadora de la reunión del día 17 ya manifestó anteriormente su oposición a tratar un tema como el de la «disidencia del SIDA» por lo «conflictivas» que eran las organizaciones llamadas «disidentes». Exigió que no se debatiesen aspectos científicos en la reunión, exigencia que debía aplicarse a quienes se oponían a los dogmas oficiales del SIDA y de otros ámbitos de la ciencia, pero que no surtió efecto en sus defensores.
Este documento constata la necesidad de que las personas y grupos de los movimientos partidarios de un sistema político, económico y social mejor al actual no se dejen manipular, al menos de ahora en adelante. La lucha por una ciencia y medicina al servicio de todas las personas debe de formar parte también de su alternativa global, junto a las reivindicaciones de mayor libertad y participación en las decisiones públicas, un sistema social más justo, la erradicación de las marginaciones personales y colectivas, la defensa de los derechos de las minorías, la defensa de la ecología y del medio ambiente, etc.
Creo que todos somos víctimas de un sistema que facilita elementos como la corrupción, el juego sucio y la desinformación, entre otros. Más que acusar a personas concretas de acciones que pueden ser consideradas injustificables moralmente, creo que debemos darnos cuenta de la necesidad de no reproducir en el movimiento alternativo los mismos defectos que los que tiene el sistema que queremos transformar.
Si, como lectores, queréis dar vuestra opinión, en los idiomas catalán y castellano (español), dentro del marco del proyecto de Contraconferencia al Banco Mundial, podéis suscribiros a una lista de correo, por ahora abierta, la dirección de subscripción es forum_bcn2001-subscribe@egroups.com. Debéis enviar un mensaje de correo electrónico para subscribiros y recibirés un mensaje de confirmación, al que debéis replicar al remitente. Después recibiréis un mensaje diciendo que ya estáis subscritos a la lista, y en adelante podréis enviar vuestros propios mensajes a la dirección forum_bcn2001@intl.egroups.com que serán recibidos por todas las personas subscritas.
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Apreciadas compañeras y compañeros del proyecto de Contraconferencia al Banco Mundial:
El pasado jueves día 17 de mayo del 2001, en la reunión de plenario de todos los ejes de la Contraconferencia al Banco Mundial en Barcelona, se decidió suprimir el proyecto de taller de «Pensamiento único en la ciencia», dentro del eje de «Globalización y desarrollo».
Durante el vivo intento de debate que se produjo, se manifestaron algunas opiniones favorables a la posibilidad de que se realizase un taller abierto sobre este tema el domingo 24 de junio por la tarde. Sin embargo, hubieron otras intervenciones de personas allí presentes que tuvieron más peso que las demás, y aunque no había unanimidad, se decidió no realizar el taller, aunque implícitamente, sin realizar votación alguna.
Hubieron varios argumentos esgrimidos en contra de la celebración de dicho taller:
* Uno de ellos era que solamente se hablaría del trabajo de los científicos críticos con la hipótesis oficial del SIDA.
He de reconocer que, aunque la persona que propuso el taller quería centrarlo solamente en este tema, considero que es un error. Existen, como el SIDA, muchos ámbitos de la ciencia y la medicina distintos al SIDA que están sometidos a la presión de intereses económicos y políticos, que impiden un funcionamiento científico de acuerdo con sus mismas reglas. No sólo esto, sino que, cada vez más, los medios de comunicación cada vez más reflejan un abanico cerrado de opiniones en cada tema.
A título de ejemplo, se propuso incluir el tema de la utilización de materiales radioactivos en la Guerra del Golfo (de los estudios de expertos y soldados afectados se descubrió que no se había utilizado «uranio empobrecido», sino materiales más peligrosos aún), y los intereses relacionados con las vacunas.
*
Otro de ellos era que, aunque se pudiese tratar el SIDA dentro de este
taller, debería tenerse en cuenta la participación de colectivos
que no cuestionasen la hipótesis oficial y que reivindicasen la
aplicación de los tratamientos oficiales más baratos para
países del Tercer Mundo, colectivos que, se supone, se encuentran
perjudicados por una supuesta negligencia del presidente de Sudáfrica,
Thabo Mbeki, de hacer caso de lo que dicen los llamados científicos
«disidentes», que afirman que los tratamientos oficiales perjudican
más que benefician, entre ellos el AZT.
Lamento tener que entrar en incómodos detalles técnicos, pero convendría saber que el AZT, fabricado por la empresa Wellcome (ahora GlaxoSmithKlein), se diseñó para el cáncer, y en los años sesenta se prohibió su experimentación en animales porque era demasiado tóxico. Si la FDA aprobó el AZT, en un proceso lleno de irregularidades, como primer medicamento contra el SIDA era porque la Wellcome había ayudado a pagar la campaña del republicano Ronald Reagan en 1981, y éste devolvía el favor a la empresa. El experimento anglo-francés Concorde, publicado el 1 de abril de 1994, verificó que los afectados que consumían AZT morían en mayor proporción que los que consumían placebo.
Una etiqueta de AZT, en inglés, de la casa Sigma nos muestra que este producto ataca la sangre y la médula ósea. O sea, que es inmunosupresor, y se usa para un síndrome que se llama de inmunodeficiencia.

La advertencia es para una dosis de sólo 25 mg., cuando en principio se obligaba a los afectados a tomar 1.500 mg. diarios. En la actualidad se reconoce su toxicidad y se aconseja tomar un máximo de 500 mg.
Arthur Ashe, Rock Hudson, Freddie Mercury y otras recordadas celebridades positivas a los tests del VIH murieron ingiriendo enormes cantidades de esta substancia.
Creo que invitar a grupos que promocionan este medicamento y otros parecidos es como invitar a partidarios y consumidores convencidos de los transgénicos en un taller sobre «Ecología y política agroalimentaria».
En una carta de Winfred Mwebe, los miembros de ONGs en Uganda, que en público difunden la versión oficial contagiosa del SIDA y la necesidad del tratamiento con AZT, practican sexo con prostitutas sin recurrir a las protecciones que ellos mismos predican. Tanto da lo que se hace, mientras llege el dinero...
* Otro argumento utilizado es que los llamados científicos «disidentes», -a pesar de contar entre ellos a Premios Nobel, miembros de academia de ciencias y profesores eméritos de varias ramas de la medicina y de la ciencia-, son muchos menos que los científicos defensores de la versión oficial.
Cabría decir que la ciencia, por suerte, no es una democracia, en la que la razón la tienen los científicos que son mayoría. Además, la ciencia debe avanzar a base de contrastar hipótesis distintas, lo que no es el caso del SIDA.
Volviendo al ejemplo anterior, existen muchos más científicos y más bien pagados que trabajan para la Monsanto, Novartis, etc. y sin embargo, desde el movimiento antiglobalización, preferimos defender a la minoría peor pagada que opone a la biotecnología.
Si hizo una cosa bien el Presidente de Sudáfrica, Thabo Mbeki, no fue dar la razón a los críticos como se ha afirmado en los media, sino en obligar a científicos y expertos de la industria del SIDA a debatir por primera vez todos los aspectos del SIDA. Se hizo un debate primero en Pretoria (días 6 y 7 de mayo del 2000) y después otro en Johannesburgo, debates a los cuales no asisitieron periodistas, por exigencias de los partidarios de la versión oficial.
Se llegó a un único acuerdo: el establecimiento de los experimentos necesarios para verificar la validez de los tests, claro está que, para ello, cabría contrastarlo con el llamado «gold standard»: el aislamiento correcto del VIH.
* Otro argumento utilizado es que los que niegan que el VIH no ha sido aislado mienten, y se mostró la fotocopia de un documento donde figuraba una fotografía atribuida al VIH, causando una aparente gran impresión entre algunos de los asistentes.
Cabría decir que se han publicado algunas fotografías atribuidas al VIH, pero se cuestiona que dichas fotos pertenecen al VIH. Generalmente, cuando se publican fotos atribuidas al VIH, cuando no son simulaciones por ordenador, aparecen unos objetos junto a otros y algunos de ellos se señalan como VIH.
Esta
foto, atribuida al VIH, apareció en la portada del Daily Telegraph
del miércoles, 20 de septiembre del 2000. Roger Highfield, el redactor
científico más antiguo en el Reino Unido, añadió
la expresión «Culpable» en la leyenda que reza al pie
de una foto de media página. Consultando con la Fototeca Científica,
Justin Hobson, redactor de fotografías, confirmó que ellos
suministraron la imagen a Highfield, y que era una de tantas simulaciones
por ordenador de lo que debía ser el VIH.
Existen unos requisitos muy claros para aislar un virus, y esos requisitos no se han cumplido en 1983, cuando el doctor Luc Montaigner obtuvo unas primeras fotografías, ni en 1984, cuando Robert Gallo presentó las mismas fotografías, en una rueda de prensa, afirmando que contenían el causante del SIDA. Entre quienes denuncian esto se encuentran virólogos que han aislado virus realmente existentes, siguiendo todos los acuerdos adoptados para ello.
Concretamente, el biólogo, virólogo y genetista alemán doctor Stefan Lanka afirma: «Un virus no es una entidad viva, no puede dividirse por sí misma sino que necesita estar dentro de una célula. Es una unidad muy estable y, por lo tanto, fácil de caracterizar, definir y aislar. El VIH no ha sido nunca aislado y las cuatro fotografias básicas para demostrar su existencia -el virus infectando células, el virus solo, sus proteínas y su ácido nucleico- no han sido nunca publicadas. Lo que se han presentado son fotografías de partículas intracelulares».
Fotografía, publicada en la revista Virology número
230, en donde P. Gluschankof et al. indican unos objetos no aislados que
atribuyen al VIH-1. Stefan Lanka declara que
estos objetos son microvesículas.
* Otro argumento utilizado es que, presuntamente, se ha demostrado que hemofílicos han sido víctimas del contagio por el VIH y han desarrollado SIDA, y han muerto de SIDA. Por lo tanto se demuestra que el VIH es la causa del SIDA.
Cabría aclarar que los hemofílicos reciben constantemente transfusiones. Se ha documentado que ello es causa de reacciones positivas en los tests, por motivos que no tienen nada que ver con el VIH (existe una lista de causas que hacen dan positivo a los tests, no relacionadas con el VIH). No hay que confundir persona presuntamente «infectada» y persona que es positiva a los tests.
Los hemofílicos no son personas en perfecto estado de salud, por lo que su mortalidad es más elevada que la media. No hace falta insistir en que una persona diagnosticada como VIH-positiva es sometida al tratamiento oficial, que comporta síntomas atribuidos al propio SIDA.
También hemos de hacer mención a la fiabilidad de los tests. Los tests utilizados en el SIDA no indican si tenemos o dejamos de tener el VIH. Indican si superamos o no un determinado nivel de anticuerpos, que se ha comprobado que resulta que todos tenemos en mayor o menor grado (Ver artículo del doctor Robert Giraldo titulado «Todos reaccionamos positivo ante el test ELISA del VIH»).
* Se ha afirmado implícitamente que es urgente tomar medidas respecto el SIDA en África, porque existen millones de personas presuntamente «infectadas».
Es necesario saber que existen varios datos que cuestionan que lo que está pasando en África sea por causa del VIH. En 1985 se estableció que se podía diagnosticar SIDA sin tests (definición de Bangui), basándose en síntomas comunes en el continente. Los tests, cuando se utilizan, dan positivo ante enfermedades y situaciones endémicas en África y Asia como son la malaria, la tuberculosis y la lepra. Y no solamente eso, sino que la Organización Mundial de la Salud multiplica las cifras resultantes, de manera creciente año tras año (ver artículo del doctor Christian Fiala titulado «Trucos vergonzosos. Cómo la Organización Mundial de la Salud consigue sus cifras sobre el SIDA»).
Ello ha llevado a los científicos críticos a decir que se está redefiniendo a SIDA las enfermedades ya existentes y los problemas de malnutrición.
Tal vez se quiere que la epidemia sea una realidad, con el intento de aplicar masivamente en África los tóxicos tratamientos que se han aplicado en Occidente, eso sí, con préstamos del propio Banco Mundial.
* Se ha afirmado que en los temas de manipulación y censura que existen en la ciencia y en la medicina, y en especial el caso del SIDA, no supone ningún interés desde el punto de vista de la globalización.
Conviene saber que el hecho de imponer una hipótesis contagiosa a una enfermedad, aunque este hecho no esté rigurosamente demostrado, supone un estímulo a una clara tendencia social de individualismo, aislacionismo e insolidaridad. Los sectores sociales conservadores y neoliberales se ven beneficiados por estas hipótesis, y son muy conscientes de ello. En cambio, los sectores alternativos, de izquierda y antiglobalizadores se ven perjudicados socialmente, aunque mayoritariamente no son en absoluto conscientes.
El atribuir un origen africano a una enfermedad supuestamente contagiosa añade un componente racista al conjunto: «no te relaciones con un negro o una negra porque té contagiará». Otro elemento ideológico más a tener en cuenta.
Durante muchos años, y desde la llamada «Guerra contra el cáncer» decretada por el presidente republicano Nixon en 1971, los organismos de salud estadounidenses (NIH, CDC, EIS) gastaron decenas de miles de millones de dólares en buscar virus causantes del cáncer. Cuando se vió lo estéril de esta línea de investigación, muchos virólogos del cáncer se pasaron a la investigación del SIDA, condicionándola totalmente (ver la Entrevista con Brian Ellison).
Existe una presión desde las multinacionales farmacéuticas no para resolver definitivamente los problemas de salud, sino para que dependamos continuamente de sus productos. Esta presión se traduce en la marginación de líneas de investigación que supondrían menores costes para la sanidad pública y una mayor efectividad.
* En otro orden de cosas, se comentó brevemente que el cuestionamiento de la bondad de las vacunas era acientífico o anticientífico.
Cabría decir lo que no se tuvo tiempo de decir en la reunión, y era que los críticos de las vacunas no se posicionan sistemáticamente en contra de ellas, aunque sí de la vacunación sistemática.
Los críticos de la vacunación sistemática denuncian que estadísticas no manipuladas demuestran que la incidencia de enfermedades en Occidente disminuye mucho antes de la aplicación de su correspondiente vacuna, gracias a la mejora de la alimentación y calidad de vida.
Sin embargo, en los medios de comunicación prácticamente solo se informa de experimentos que avalan supuestos beneficios de estos productos, experimentos pagados por las propias empresas fabricantes.
También denuncian las enfermedades y muertes causadas por las
vacunas, especialmente en el Estado francés, donde muchas de estas
vacunas son obligatorias. Se ha llegado incluso a quitar la custodia legal
a unos padres que se negaban a que sus hijos fuesen vacunados.
Personalmente, me impliqué en el conocimiento y en la difusión de estos temas científicos y médicos, dando a conocer los detalles de estos escándalos, no sólo para intentar ayudar a las personas afectadas, sino también por un deseo de provocar en la gente un aumento de su espíritu crítico, aumento de espíritu crítico que sería una excusa para cambios sociales como algunos de los que proponemos.
He de manifestaros sinceramente que esta labor mía me ha acarreado muchísimos problemas, aunque ya estoy bastante «vacunado» de disgustos.
A pesar de que defiendo una determinada postura sobre estos temas, entiendo que no es tanto un hecho de defender la verdad de unos contra la de los otros. Cada uno tiene su propia verdad. Lo importante es la necesidad de difundir una información silenciada, sin cuyo conocimiento nos quedamos sin la libertad de elegir, especialmente en asuntos que pueden afectar a nuestras propias vidas.
En el momento que hago esta réplica estaba apuntado a otro taller, que trata de otros temas distintos. Si la Contraconferencia tira adelante, espero poder contribuir positivamente con elementos que le sean útiles, junto a la gente que ya participa.
Desgraciadamente, la persona que propuso inicialmente el taller que llegó a titularse «Pensamiento único en la ciencia» abandonó la Contraconferencia. Seguramente piensa que ya no había nada qué hacer en ella. Sin embargo, mi opinión es que quienes han impedido el citado taller han sido una minoría influyente y que la mayoría que pretenedía participar en la Contraconferencia no tiene ningún interés en censurarlo y intenta colaborar de forma constructiva.
Por último, os informo que del 6 al 13 de julio de 2002 se celebrará la XIV Conferencia Internacional del SIDA, también en Barcelona, a la que posiblemente se manifestarán actos alternativos. Ya dije en la reunión que existían intereses muy poderosos para evitar que entre el intento de respuesta al Banco Mundial del año 2001 y la respuesta al acontecimiento del año 2002 haya comunicación.
Recibid un saludo cordial a todas y todos.
Brauli.
