A las tropas se les ocultó la presencia de uranio radioactivo en la munición y los riesgos que corrían.
Ir a guerras, incluso a las mal llamadas «humanitarias» no parece ser tan seguro como la información oficial planteó inicialmente.
Por ahora (3 de enero de 2001), como mínimo, hay unos 50 casos de soldados que estuvieron en Yugoslavia con cáncer fulminante probablemente debido al uranio utilizado en la municion: 35 en Italia (6 muertos ya), 12 en Bélgica, 6 en Holanda, 2 en el Estado español (un muerto ya), 1 en Portugal también muerto.
Y decimos como mínimo porque el ocultamiento de los casos es una estrategia de los que pretenden negarlos. Según la presidenta de Angesol (asociación italiana de padres de soldados en el servicio militar) «Cada día se descubre un nuevo caso de cáncer». En Roma la fiscalía militar ha abierto una investigación1.
Los soldados españoles destinados en Kosovo se quejan justamente de la falta de información: dicen que, no solo no se les alertó del riesgo del uranio, si no que en el manual que les proporcionó el Ejército para informarles sobre las características y riesgos de su misión no se mencionaba el uso de uranio empobrecido en la munición utilizada durante el conflicto.
El Ministerio de Defensa ha asegurado que se hicieron pruebas médicas a los efectivos que habían terminado la misión. «Eso es falso» afirman los soldados «cuando volvimos lo único que hicimos fue formar y, después, irnos de vacaciones».
El soldado Antonio González López, también se fue de vacaciones, pero se le jodieron, porque 3 meses después de volver de Skojie (Macedonia) ingresaba con neumonía en el Hospital Militar de Zaragoza donde falleció de leucemia aguda el 31 de octubre2.
¿De dónde viene el uranio de la munición?.
El uranio utilizado en la munición de la OTAN utilizado en Yugoslavia y en la guerra del Golfo probablemente tiene el mismo origen: proviene de deshechos de centrales nucleares civiles como ha denunciado al Ministerio de defensa Belga el experto en protección nuclear, biológica y química (NBC) Maurice André cuyos trabajos reproducimos en este número3.
Es un perfecto ejemplo que confirma lo que venimos denunciando desde los años 70: la relación entre la industria nuclear civil y militar es tan íntima que prácticamente la diferencia es arbitraria y solo se establece para engañar a la población.
¿Qué puede producir la contaminación por uranio?.
La radiación del uranio aunque esté empobrecido, puede provocar cánceres y leucemias. Pero esto no es todo, es la punta del iceberg. También puede provocar Síndrome de Inmunodeficiencia Adquirida por la radioactividad (es decir SIDA), enfermedades renales, neurológicas, etc. Además es teratógena, es decir que puede causar malformaciones en los fetos4. Así que habrá que esperar a las próximas generaciones para conocer la real magnitud de esta contaminación. Una coartada perfecta porque sus responsables ya estarán muertos.
¿Cuál es la respuesta oficial?.
Los Ministerios de Defensa de los países de la OTAN niegan que haya una relación entre los cánceres y la munición o callan.
Hay varios hechos que contradicen esta explicación oficial tranquilizadora.
Aparte de negar la relación entre los cánceres y el uranio de los proyectiles, la investigación de los médicos militares españoles sobre si la radioactividad de los proyectiles que no llegaron a estallar podría estar relacionada con la leucemia mediante la humedad y su paso al medio ambiente8 es una burla.
Sencillamente porque aparta la investigación de las auténticas causas de la contaminación.
Las causas de la contaminación.
Y las causas son sencillamente que el uranio de las cabezas de los proyectiles es muy inflamable y tras el impacto se convierte en cenizas de menos de una milésima de milímetro que van a ir a contaminar el aire, el agua, la tierra, los alimentos y a las personas.
Esas partículas radioactivas quedarán presentes para siempre en nuestro medio ambiente como lo han hecho las liberadas durante decenas de años por la irresponsabilidad del complejo militar-industrial que ha promovido la generalización de la energía nuclear.
Debemos plantear preguntas (aunque conozcamos las respuestas).
Los Gobiernos de la OTAN y sus Ministerios de Defensa deberían responder a los ciudadanos urgentemente a las siguientes preguntas fundamentales del asunto:
Este escándalo pone en cuestión el Orden de un sistema aberrante donde la vida de las personas (incluso las de los militares de los países occidentales que paradójicamente defienden ese mismo orden) no cuenta, para conseguir imponerse a escala planetaria.
Algunos antecedentes.
Los soldados norteamericanos hace tiempo que saben lo que sus ingenuos colegas europeos están empezando a descubrir.
Primero fueron cobayas demostradamente de cientos de experimentos de su gobierno de contaminación radioactiva que incluían inyecciones de plutonio, de uranio, exposición a nubes radioactivas y a rayos X9.
Luego fueron contaminados por el agente naranja y las dioxinas que contenía, vertidos criminalmente sobre las cosechas de Vietnam y que afectan incluso hoy a su descendencia10.
Más recientemente, en la Guerra del Golfo, muchos enfermaron debido probablemente a la contaminación del polvo de uranio desprendido de los proyectiles y de otros factores mal conocidos y en curso de estudio11.
Siempre la constante es que estuvieron desinformados oficialmente de los riesgos que corrían para ellos mismos y para su descendencia. Esperemos que los soldados españoles y europeos aprendan la lección y manden a contaminarse y a joderse en las próximas guerras (aunque sean supuestamente «humanitarias») a los que las organizan.
Es una parte de una fórmula infalible para que se acaben estas y todas las guerras.
Artículo publicado en el número 61 de la revista «Medicina Holística». Edita: Asociación de Medicinas Complementarias (A.M.C.).
Notas:
1La
razón, martes 2 de enero de 2001.
2Diario
16, viernes, 29 de diciembre de 2000.
3Informe
Andre sobre la enfermedad de la Guerra del Golfo. Maurice Eugène
Andre. Especialista en protección nuclear. biológica y química
(NBC) Revista de Medicina Holística número 61.
4Catherine
Euler, científica que realizó una investigación para
la organización no gubernamental británica Oficina Internacional
de la Paz, y que ésta presentó a su vez ante la Comisión
de Derechos Hurnanos de las Naciones Unidas. Diario 16, viernes, 29 de
diciembre de 2000.
5Informe
Andre sobre la enfermedad de la Guerra del Golfo. Maurice Eugène
Andre, especialista en protección nuclear, biológica y química
(NBC). Revista de Medicina Holística número 61.
6Catherine
Euler, científica que realizó una investigación para
la organización no gubernarnental británica Oficina Internacional
de la Paz, y que ésta presentó a su vez ante la Comisión
de Derechos Humanos de las Naciones Unidas. Diario 16, viernes 29 de diciembre
de 2000.
7La
razón, martes, 2 de enero de 2001.
8La
razón, martes, 2 de enero de 2001.
9Mundo
científico, número 158.
10Ver
número 49-50 de la revista de Medicina Holística.
11Ver
sección de breves en anteriores números y el próximo
número 62 sobre el papel del edulcorante aspartamo en el que estamos
trabajando.